domingo, 13 de marzo de 2016

¿Nos falta creatividad o nos sobra inseguridad?



Desde los comienzos de nuestra vida y en los posteriores años aprendimos a imitar ya sea en forma total o parcial las costumbres, los modismos, los pensamientos, las palabras de quienes nos rodeaban.
Llegando a la adolescencia, la identificación con los pares y la imitación de costumbres se intensificó, llegando incluso a disolverse la individualidad. Por otra parte es clásico el distanciamiento con los adultos. Estos son hechos necesarios para cobrar fuerza en el grupo de pares, con el fin de delinear su propia personalidad.

Para reflexionar: 
¿Qué nos pasa como sociedad, que tantos adultos aún necesitan imitar o copiar costumbres, modismos, pensamientos, palabras, de los demás?
Los niños y los adolescentes lo hacen ya sea porque están comenzando a descubrir el mundo o bien para sentir seguridad en el grupo de pares, y así comenzar a desplegar su propia personalidad... 
¿Y los adultos? ¿Por qué copiamos a los demás? ¿Nos falta creatividad o nos sobra inseguridad? 
¿Tenemos miedo de ser diferentes a la mayoría... y de ser únicos? 


Vivimos imitando... vivimos masificados... vivimos uniformados... ¿para igualarnos?
Escuela... trabajo... moda... ¿Uniformar para igualar?
¿Igualar qué? ¿La mente? ¿El alma? ¿La personalidad?
¿Uniformar qué...?

Trabajo desde hace más de 20 años en escuela primaria de Argentina.
Tengo 46 años, por lo tanto hace unos 40 años que estoy dentro del sistema educativo... (si cuento desde que empecé el jardín de infantes... cuando tenía 5 años...)
Es decir... 46 años con guardapolvo... (aquí, en Argentina, los alumnos y maestros nos ponemos guardapolvo blanco encima de la ropa...)

En los últimos años empecé a preguntarme para qué usamos guardapolvo... 
Dicen que es para no hacer diferencias... es decir, que todos estemos vestidos iguales...
¡Ah! ¡Qué interesante...!
Iguales... ¿Iguales? ¿Por qué?
¿Qué tiene de malo ser diferente? 
¡Si todos somos diferentes...!

Cuando por fin los niños alcanzan la pubertad o adolescencia, en la cual anhelan ¨escaparse¨ de las normas, se sacan el uniforme de la escuela para ponerse el uniforme de la moda... para ser todos iguales... En esa edad, igualarse con su grupo de pares le da seguridad... Y la vestimenta o las costumbres es una buena manera de lograrlo... 

Y la mayoría de los adultos, también siguen una moda, hasta más de uno está pendiente de lo último que sale en el mercado para comprarlo inmediatamente, no vaya a ser que lo tilden de anticuado o que quede fuera de lugar... ¡Menos mal que el rostro es diferente en cada ser humano! (Qué extraño que, como parte de la moda, no usemos máscaras, para tener las caras iguales...) 
Y el peinado, en general, también sigue a la moda... es decir, es parte del ¨uniforme...¨

Cuando logramos ingresar al mundo laboral nos ponemos el uniforme del trabajo... cada uno del que haya elegido... Es verdad que hay ciertas vestimentas que deben ser de una manera determinada por cuestiones de seguridad... no lo voy a negar... Pero no todas...

A modo de reflexión, me pregunto: 
¿Y si empezamos a sacarnos el ¨uniforme¨...? ¿Qué habrá debajo de él...? 
 ¿Personas todas iguales...? 

Vuelvo a preguntarme: 
¿Nos falta creatividad o nos sobra inseguridad? 

Es tiempo de empezar a diferenciarnos... pues cada uno trae una misión diferente al Planeta... Y todas son maravillosas... (siempre y cuando no se masifiquen con el resto, al punto de desaparecer en el montón...)

¡Namasté! 
Stella Maris

Pulsando en la siguiente imagen te regalo todas...

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